La contaminación por plásticos se ha consolidado como una de las principales amenazas ambientales a nivel global, al generar afectaciones directas en la biodiversidad, la salud humana y la economía. De acuerdo con informes internacionales sobre riesgos ambientales, este tipo de residuos puede tardar cientos o incluso miles de años en degradarse, alterando ecosistemas y cadenas alimentarias. Frente a este desafío, estudiantes de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) desarrollaron una solución innovadora que convierte este problema en una oportunidad sustentable.
Leonardo Garduño Rouin y Luis Ángel Martínez Isidoro, alumnos de la Facultad de Administración, crearon Ecovermis, un biofertilizante líquido orgánico obtenido mediante un proceso biotecnológico que degrada ciertos tipos de plásticos. Gracias a este proyecto, representarán a la BUAP y al estado de Puebla en la competencia nacional ENACTUS México 2026, uno de los foros más importantes de emprendimiento social universitario.
El desarrollo de Ecovermis se basa en el uso de la larva del escarabajo Tenebrio molitor, conocido como gusano de la harina, cuya capacidad metabólica permite descomponer plásticos como el poliestireno, poliuretano y poliéster de baja densidad. Durante su etapa larvaria, estos organismos consumen grandes cantidades de plástico y lo transforman en residuos orgánicos ricos en nutrientes, los cuales se convierten en un biofertilizante con beneficios directos para el suelo y las plantas.
Este proceso cuenta actualmente con una solicitud de patente ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), la cual protege desde el tratamiento de los residuos plásticos hasta la obtención final del biofertilizante. De acuerdo con los desarrolladores, el producto contiene quitina, un compuesto natural que fortalece las raíces, incrementa la resistencia de las plantas frente a plagas, hongos y virus, y contribuye a la recuperación de suelos degradados.
Ecovermis ha sido probado con resultados positivos en diversos cultivos, entre ellos lechuga, jitomate cherry, fresa, agave, árboles frutales como higo y distintas especies de cactáceas. Además, su aplicación favorece la atracción de polinizadores, lo que fortalece los procesos naturales de producción agrícola.
El proyecto se rige bajo un modelo de economía circular, mediante el cual los residuos plásticos y orgánicos se recolectan, valorizan y transforman en un insumo agrícola sustentable. Para ello, los estudiantes instalaron puntos de acopio en espacios universitarios, principalmente en el Complejo Cultural Universitario.
La iniciativa ha sido reconocida a nivel local y nacional. Obtuvo el Premio UNITEC a la Innovación Tecnológica para el Desarrollo Social 2025, el tercer lugar del Premio Municipal de la Juventud 2025, y participó en el Bootcamp Re-Inventa el Campo de la Fundación Bayer. Asimismo, compite actualmente en el programa Santander X Explorer.
Con el acompañamiento de la Incubadora de la Dirección de Innovación y Transferencia de Conocimiento de la BUAP, los jóvenes lograron consolidar Ecovermis como una microempresa en etapa de validación, con miras a su expansión y comercialización a mayor escala a través de plataformas digitales.
