Puebla impulsa 120 huertos escolares y santuarios de polinizadores en 2026

El Gobierno de la Ciudad puso en marcha la segunda edición del programa “Manos a la Tierra” y la primera de “Santuario de Polinizadores”, estrategias que buscan fortalecer la educación ambiental y acercar a las comunidades escolares al cuidado de la biodiversidad.

Durante 2026 se contempla beneficiar a más de 100 instituciones educativas, colonias y asociaciones civiles, mediante proyectos que conviertan distintos espacios en áreas de aprendizaje práctico sobre el suelo, agua, plantas, insectos, clima y ciclos naturales.

A través de “Manos a la Tierra”, los comités de las comunidades educativas recibirán capacitación y acompañamiento para instalar y mantener huertos escolares, concebidos como espacios donde las y los estudiantes puedan aprender mediante la producción de alimentos y el contacto directo con la naturaleza.

El programa contempla la instalación de 120 huertos escolares durante 2026. En 2025 se instalaron 100, por lo que la estrategia busca ampliar su cobertura.

Además de promover el consumo de hortalizas y el cuidado de los recursos naturales, los huertos pueden representar una alternativa para generar recursos destinados a las propias escuelas. De acuerdo con la información presentada, un huerto en su máxima capacidad de producción podría alcanzar un valor equivalente de hasta 60 mil pesos anuales.

Estos recursos podrían utilizarse para mejorar espacios educativos, adquirir mobiliario o realizar trabajos de mantenimiento e infraestructura, de acuerdo con las necesidades de cada institución.

Por otra parte, el programa “Santuario de Polinizadores” inicia su primera edición con la creación de jardines destinados a favorecer la presencia y conservación de especies polinizadoras, además de enseñar a las comunidades educativas su importancia para los ecosistemas y la producción de alimentos.

La capacitación e instalación de estos proyectos se desarrollará durante el cierre de 2026, con el objetivo de que las comunidades escolares conozcan su funcionamiento y puedan iniciar un nuevo ciclo productivo durante la primavera.

Con ambas estrategias, el Gobierno de la Ciudad busca promover desde las escuelas una cultura ambiental basada en la participación, el aprendizaje práctico y el aprovechamiento responsable de los recursos naturales.